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Maracaibo,
EL Zulia y la Promoción Turística

La Maracaibo tradicional es eterna en Santa Lucía

7 Septiembre 2008

Nervis AraujoLas 12.00 del mediodía se acaban de despedir. El sol está es inclemente como para que nadie olvide que está en Maracaibo. Se asoma la alegría de la gaita por el ventanal de madera de la Esquina de la Sorpresa o de la Tradición, anunciando que ya la gente puede acercarse a refrescar el sofoco dominical con unas guayacolitas.

Rápidamente el viejo mostrador se colma de amigos o desconocidos que allí entran en una tertulia amena y hasta unos turistas que vienen desde Puerto La Cruz con ánimo de curiosear y sentir la esencia de la ciudad, y qué mejor lugar que éste, sembrado desde hace 37 años en el alma de Santa Lucía, punto seguro para encuentro de gaiteros, museo espontáneo de la historia local y centro de la idiosincrasia marabina, bien representada por Diego Arria, su fundador, hombre que ama su tierra como pocos y que exhibe su orgullo regionalista como muchos, con la diferencia de que allí hace vivir ese sentimiento, entre fotos viejas, instrumentos típicos, piezas utilitarias de antaño y mucha gaita. “Aquí está prohibido el vallenato”, afirma con vehemencia mientras camina con paso acelerado a cambiar el dial de una emisora que no supo atinar en el momento.

“Nosotros vivimos tan orgullosos de lo nuestro que hace poco llegaron unos turistas que venían recorriendo el país y dijeron que querían descubrir lo más interesante y tradicional de Maracaibo y unos amigos que estaban aquí, sin conocerlos se los llevaron a pasear, somos guías espontáneos y aquí en Santa Lucía las tradiciones las ha mantenido viva la gente con sus comidas típicas, con las veleadas a Santa Lucía, con la gaita y la unión”.

Jardín abierto

Justo enfrente de La Sorpresa está el bulevar de Santa Lucía, diseñado por el recién desaparecido arquitecto Alí Namazi. Es una plazoleta extensa, con un gazebo de estilo francés, que es un pabellón de planta simétrica, hexagonal y abiertos por todos los lados, acompañado por la imagen en yeso de Santa Lucía, rodeada de ángeles y diosas. En una mano tiene un plato con sus ojos y en la otra una espiga que parece espada. Hay más de 10 bancas de hierro. Este espacio se colma de personas cuando el sol se oculta hasta altas horas de la noche, y es cuando los faroles regalan su sentido inspirador.

Vamos todos pa’ que...

Muy cerca, apenas a una cuadra está Pa’ que Luis, otro espacio que sabe cómo hacer sentir feliz a la gente. Entre tertulias, friítas, piezas del recuerdo y mucha camaradería, las horas se pasan aceleradamente. Luis Arias siempre está allí, atendiendo a sus clientes con la amabilidad que le caracteriza y éstos se amañan tanto al lugar que van a diario, como es el caso de Oscar García, el “Ventarrón de Santa Lucía”, hombre pionero de la radio y la televisión, quien desde las 5.00 de la tarde se instala allí y con quien se puede instaurar una amena conversación para recordar su entrañable trayectoria en los medios de comunicación y sobre el proyecto del Museo de la Gaita en Santa Lucía. “Yo fui el primer zuliano en llevar la gaita a Caracas, en un programa que se llamaba Venemaratón, de eso me siento orgulloso, ahorita estoy trabajando en la creación del Museo de la Gaita, que creemos estará listo para diciembre, pero no lo dirigiré yo, a mí me gusta dirigir pero desde afuera”.

- ¿Por qué se salió de la televisión y la radio?

- Yo no me salí, me sacaron. Aquí en Santa Lucía me siento feliz, entre amigos, y por eso vengo todos los días. La gente que quiera conocer de verdad Maracaibo, tiene que venir para acá.

Lugar auténtico

Santa Lucía es lo más genuino que ha quedado de la Maracaibo antañona, después de que fue extirpado El Saladillo. Por ello hay que seguirla andando, observándola, sintiéndola y mientras eso pasa, la gaita suena frecuente saliendo de cualquier casa de fachada multicolor y vuela libre. Los niños juegan en las calles a punta de inocencia, sin apuros ni prejuicios; los vecinos se saludan con familiaridad; una mujer echa a andar su lavadora en plena vía para llevarla a otra casa, caminando por el lado del templo celeste de Santa Lucía y aprovecha para orar unos segundos pero sin parar su marcha; otras mujeres se asoman por los ventanales para observar a los visitantes y a la cotidianidad que no se parece mucho a la de ayer. Un cepillaero ofrece sus refrescantes sabores y la tarde sigue calurosa pero agradable.

Ésta es la estampa de cualquier día en la parroquia Santa Lucía, una especie de pueblo viejo, sembrado hace más de 200 años en El Empedrao, cerca de donde nació la ciudad. Es uno de los pocos testimonios arquitectónicos que preserva la ciudad, oculto detrás de las grandes avenidas y los edificios que exhiben altivos su modernidad, que creció dando la espalda a este espacio, semillero de la tradición.

“Para la gente que vive aquí es su patria chiquita, su propio espacio, es por ello que han luchado por mantener viva su cultura, mientras toda la ciudad y la población copiaban modelos extraños, fracturando nuestro proceso natural, la historia y costumbres propias. Santa Lucía se mantuvo igual, con sus vecinos en las calles, con su gaita frecuente y con el voseo libre, sin prejuicio, hablado entre todos con familiaridad, no sólo en la intimidad, como sucede en el resto de la ciudad; todo esto es maravilloso que siga ocurriendo”, comenta Marlene Nava, periodista, escritora de reconocida pluma y vecina de Santa Lucía.

Quizás no es posible encontrar una explicación al fenómeno humano que hace lucir a este sector tan atractivo, pero lo que sí es cierto es que los vecinos tienen muy arraigado el sentido de pertenencia, de convivencia y los espacios públicos los hacen suyos; tanto que para ellos las calles son sus vías peatonales y las 17 plazas sus áreas sociales. Así que podrán imaginar cuan interesante puede resultar para cualquier persona acostumbrada a estilos de vida distintos darse una paseadita por Santa Lucía, declarada Zona Histórica y Patrimonio Cultural el 15 de abril de 1994.

Identidad pura

Otro de los misticismos mágicos de Santa Lucía tiene que ver con la gigantesca cantidad de artistas que ha parido a lo largo de su vieja historia; poetas, pintores, escultores, escritores y compositores que han sembrado su caudal de creatividad en toda Maracaibo; entre ellos, Astolfo Romero, quien dejó un legado irrepetible para la historia musical zuliana en las letras de sus gaitas.

Gente y fe

Prueba de esa devoción por su espacio urbano es Marucha Antúnez y Juana Inciarte, directora y productora de la agrupación teatral Tablón, que ya tiene 29 años haciendo su labor cultural en Santa Lucía desde la calle Pacheco, en una enorme casa tradicional donde no sólo se hace teatro, hoy funciona una especie de museo con exhibición de fotografías viejas de Santa Lucía, afiches de teatro, vestuarios, títeres y diversos reconocimientos. También está la sala de lectura Juan de Dios Martínez, con literatura universal, sobre teatro y libros escolares para que la gente y en especial los niños puedan consultar. Será un momento grato hacer una visita a este lugar. Allí hacen presentación grupos de teatro como Zapatazo y Acción Creativa, además funciona una escuela de gaita adscrita a la Fundación de la Gaita.

Pero la gente de Tablón sale a las calles a mostrar su parroquia a través del proyecto Museo Abierto parroquia Santa Lucía, creado junto con la Universidad del Zulia para ofrecer una ruta de interpretación por los espacios más emblemáticos de esta comunidad, como lo son la iglesia Santa Lucía, el bulevar, plaza de la Muñeca, calle El Cascajal de El Empedrao, la Esquina de la Tradición, la calle Federación y la Casa de la Diversidad. Así que si usted desea recorrer la zona con un grupo de personas, puede comunicarse con ellos a través de los teléfonos: (0261) 721 0218 y 0414-644 9581.

Cuando visite Santa Lucía entre a su templo, celeste, bonito y sencillo. Es un punto importante de encuentro espiritual para sus habitantes. Admire sus altas columnas, las imágenes sagradas, su estructura gótica; mire hacia el techo para que aprecie las bóvedas que simulan un tejido al encontrarse los seis arcos en un punto. Vea la imagen de Santa Lucía ubicada imponentemente sobre la nave central del altar, con sus ojos en un platico que lleva en una de las dos manos, elaborada en mármol, también con inspiración gótica y al lado izquierdo le acompaña Santa Rita y El Nazareno, santo que sale en procesión durante la Semana Santa.

Los mejores días para acercarse a esta parroquia vecina de Bella Vista son el 12 y 13 de diciembre, cuando miles de fieles le festejan honores a su mártir patrona. Las actividades litúrgicas con escenario de algarabía por la muchedumbre que logra concentrarse, inician en la noche con una misa. El sacerdote debe proyectar mucho su voz para que llegue hasta la plaza Doctor José Encarnación Serrano, debido a la gente que se aglomera allí, porque el espacio se queda pequeño ante la fe de los lugareños y visitantes. Pasadas las 12.00 de la medianoche, la misa no concluye aún, pero ya los gaiteros, casi siempre liderados por el Ayayero, Nelson Romero, están listos para regalar las serenatas a la Virgen santa de manto rojo, imagen que al siguiente día, después de la misa de las 6.00 de la tarde, sale en procesión para que todos la admiren y le pidan algún milagrito. Es un ambiente por demás alegre y emotivo, horas en las que algunas mujeres aprovechan para vender sus dulces criollos, tortas y empanadas, mientras el cepillaero va tras la multitud ofreciendo sus coloridos granizados. La gente hace compañía a la santa por casi todas las calles, partiendo de la 90 y regresa a su templo pasadas las 11.00 de la noche. Ese mismo 13 hay misa cada hora durante todo el día.

Este evento religioso-cultural es una poderosa razón para tomar esta actividad como uno de los argumentos para desarrollar turísticamente y para siempre a esta zona, basándose en estrategias que confieran a futuro la participación comunitaria y un mejor nivel de vida para los hijos de Santa Lucía, dando así otro espacio a los marabinos y visitantes.

Sabroso

Si quiere comer sabroso, vaya a la Esquina de Palermo, en la avenida 2A con callejón 88. Allí probará unas exquisitas pizzas hechas en horno de leña. La variedad parece infinita y los nombres en el menú le entretendrán. Pida por ejemplo Estampas Zulianas, San Benito, Cupido, Mis Dos Amores, Maracucha o Tamborera, pero hay unas 150 más con combinaciones que van desde lo tradicional hasta lo extravagante. Su ambiente bohemio y sencillo le encantará.

Averigüe dónde está la calle Federación, para comerse unos exquisitos cepillaos de frutas. No hay aviso, así que debe preguntar. Y si quiere comer unas suaves y sabrosas tortas, María siempre tiene hechas y calienticas, a 1,50 bolívares fuerte, en su casa de la calle 91, justo detrás de la prefectura.

Otros lugares para visitar: La Enramada de Enriquito, La Tasca de Hugo, Entre Gaiteros, La Esquina Roja, La Casa de Alfonso Ruiz,

Accesos a la tradición

Para llegar a Santa Lucía existen varias entradas, una de éstas, y la más conocida es en la avenida Bella Vista, cruzando en la plaza Páez, vía que lo lleva hasta el bulevar. El otro acceso es por la plaza La Libertad o la Muñeca, por donde llegará hasta la iglesia; mientras que por la calle 90, al lado del antiguo cine Metro también entrará hasta donde está la iglesia de Santa Lucía y por la avenida El Milagro, por la calle Nueva Venecia tendrá acceso a toda la parroquia. También el Tranvía de Maracaibo hace recorridos diarios por esta parroquia con guía turístico a bordo. Nervis Araujo Rincón / Turismo - La Verdad.com

 
 
 
 
 
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